Opinión: UN ESTADO DESAPARECIDO

En los últimos días sale en los telediarios una señora de Ceuta, se llama Sabah Hamed, que prepara comidas en su casa para cientos de personas, y además permite que los extranjeros que andan perdidos por la ciudad, pasen a ducharse. Incluso parece que la buena mujer ha acogido en su domicilio a varias chicas, a fin de evitar el riesgo de que sean violentadas en la calle.

Si, hablo de Ceuta. 

La cuestión es compleja, calidoscópica, se puede abordar desde múltiples perspectivas, tantas y tan enfrentadas como queramos y con todos los matices posibles. Yo solo quiero referirme a dos. 

Una. Parece increíble que una señora particular, a la que se han unido vecinas y amigas y la solidaridad de muchos convecinos, pueda hacer en su casa lo que no puede hacer todo un estado sobrado de recursos: dar de comer, facilitar la higiene personal, proteger a menores en situación de emergencia, a lo que por cierto está obligado por ley. 

Que esto pase en un país que se jacta de sus cifras de crecimiento económico,  de organizar grandes eventos, de ganar mundiales, de enviar equipos de rescate en cuestión de horas a cualquier lugar del mundo, y en los momentos de crisis no es capaz de aportar más que fuerzas de seguridad (y no siempre) no es más que la imagen de un estado con las costuras rotas, y desorientado en sus funciones y donde las personas (sean de donde sean) importan menos que un comino. La DANA fue un buen ejemplo y Ceuta es otro. 

Si el estado se muestra incapaz una y otra vez,  ¿a quién se ampara la ciudadanía de a pie? Y de ahí a la desafección y el desprecio hacia la administración y sus representantes hay solo un paso más que lógico. 

Y dos. Si el propio estado no puede cumplir las leyes y normas que emana,  (por ejemplo la protección de menores, pero podemos hacer un listado muy grande si nos ponemos) quizás es el estado el que legisla por encima de sus posibilidades, sin orden ni concierto, ni sentido de la realidad. Parafraseando a Victoria Camps, la democracia se demuestra cuando se pasa de los derechos a los hechos. 

Tenemos la suerte o la desgracia de ser una ciudadanía con la memoria corta, cortísima, que olvida cualquier cosa en un par de semanas a lo sumo. Como el eclipse, todo pasará.

Nota: cuando digo estado, me refiero a todas las administraciones que lo componen: central, autonómica y local.  En el caso de Ceuta, la administración Central tiene casi todas las competencias que andan en juego.

Esta es mi opinión. El debate de ideas siempre es bien recibido.

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