
Sale en un programa de televisión de la tarde una señora de Córdoba muy enfadada, y dice que los coches que pasan a toda velocidad por su calle la tienen “inritá”. No sé cuántos años hacía que no escuchaba esa expresión que, en otro tiempo, en mi familia fue habitual. Los mayores no se enfadaban, ni se disgustaban, tomaban “pesaumbre” o se inritaban si el enfado iba cargado más de ira que de tristeza: “Estoy inritá”, “no te inrites”, “vaya inritación lleva esa”.
Busco en el diccionario de la RAE, y el palabro me dirige hacia la palabra irritar: “hacer sentir ira”, “excitar vivamente afectos o inclinaciones naturales (irritar los celos, el odio, la avaricia, el apetito)”, “causar excitación morbosa en un órgano o parte del cuerpo”. Como sinónimos: “enfurecer, enojar, enfadar, cabrear, etc.”, y “inflamar, enrojecer, picar, escocer, excoriarse”. Tampoco encuentro el terminó inritar en el diccionario de María Moliner, ni en el de Julio Casares.
Según la IA (Inteligencia Artificial) de la que no me fio mucho, «Inritar no es una palabra aceptada en el español estándar; la forma correcta es irritar, que se refiere a causar ira o enfado en alguien, o a producir una excitación o molestia en alguna parte del cuerpo. «Inritar» puede aparecer en textos antiguos o en algunas variantes dialectales del español, como el asturiano o el andaluz, derivado de la misma raíz latina irritare que el término más común”.
Tirando de Wikipedia, encuentro el palabro en un vocabulario del dialecto murciano como sinónimo de irritar.
Encuentro otros comentarios coincidentes en el hecho de que el palabro viene a ser un localismo, ya muy en desuso, propio de personas mayores.
Bueno, en todo caso, el palabro ha servido para sacar una sonrisa y para ir, un rato, en pos de las palabras que en otro tiempo escuché en casa.
Espero que le solucionen pronto el problema de velocidades a la señora de Córdoba.
Imagen: Mafalda. Quizás el mejor ejemplo de inritación.

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