
Quizás las maldiciones solo son una especie de expresión del deseo de los pobres de que la justicia poética exista y se abra paso sin las mediaciones, la tibieza, las chapuzas y las dilaciones de la justicia ordinaria.
Las que fuimos educados en la idea de bondad cristiana, sabemos que maldecir, desear el mal ajeno, no está bien, incluso es pecado; el mandamiento “amarás al prójimo como a una mismo” ha ejercido de manual de instrucciones contra tentaciones justicieras, a veces con poco éxito. Y sin embargo ¿quién no ha deseado alguna vez que el karma le devuelva a algún prójimo el bien o el mal que causa, incluso yendo un poco más allá, que lo parta un rayo?
A propósito de un personaje que anda desatado, colocando aranceles a diestro y siniestro y pasándose los Derechos Humanos por la entrepierna, como si el derecho de pernada siguiera plenamente vigente, escucho una de las maldiciones que solían utilizar las mayores de la familia: “Ojalá le diera un tabardillo”.Evidentemente a la expresión seguía una coletilla que completaba la maldición: “…que lo tenga tres días sentado en el váter”, “… que se lo llevara por delante”. “…que le quite las ganas de…” Intuyo que la creatividad de la coletilla estaba en relación directa con las acciones del interfecto, y la intensidad del castigo deseado.
Al hilo de la expresión, me llega a la memoria otra similar en intenciones y procedencia: “Mal dolor le dé en el guajerro”, que en la familia no recuerdan con la misma claridad que la anterior.Busco la palabra en el diccionario, convencida de que no tiene que estar recogida, o de que se tratará de un localismo o una palabra construida al azar, pero para mi sorpresa descubro que según el Diccionario histórico de la lengua española la palabreja es una derivación del término mozárabe “Gajuerro”, y que se refiere a la garganta y la faringe. O sea que no se iban con chiquitas en eso de desear la venida del karma.
Enganchada a las dos locuciones anteriores, llega una tercera, posiblemente la más frecuente: “Mala bomba le caiga”: quizás ésta en los tiempos que corren, no precisa más explicación.
No tomarse la justicia por su mano, no significa que no se desee o que no se requiera la intervención de los dioses. Tiene tantos matices la justicia poética.
Tabardillo: Insolación, Tifus.
Guajerro: se refiere al conducto que se encuentra entre la laringe y el comienzo del esófago. También se puede usar para referirse al gañote o a la parte delantera de la garganta.
Fotografía: «Eclipse» Sonia Smallphotos

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