Reseña: «ANA NO»… y el autor invisible

Han hecho falta un cumpleaños y un sobrino más lector que yo para que descubra a un autor, para mí, completamente desconocido. Hasta aquí nada extraño. Se trata de Agustín Gómez Arcos. “Mi nombre te sonará como el de un fantasma” decía el autor de sí mismo. Y eso es lo que fue en España, poco más que un escritor fantasma, que harto de que sus obras teatrales fueran censuradas y prohibidas, marcha a Francia donde escribe toda su narrativa y alcanza los mayores reconocimientos y premios literarios, incluido el de ser uno de los autores de lectura obligatoria en los institutos.  Ahora sus novelas nos llegan traducidas del francés, para su publicación por la editorial Cabaret Voltaire. El autor murió en Francia reconocido como un escritor de prestigio, lo que no consiguió en su país.  Celebro el descubrimiento doblemente, por el autor y por la novela. Y me asombra que sea un autor tan poco conocido.

Termino la lectura de una de sus novelas “Ana no”. Escrita al estilo “road movie”, pero a la antigua: a pie, siguiendo las vías del tren, atravesando un país oscuro en un tiempo oscuro, la España que todavía sufre la dictadura y que es vista desde la mirada desnuda del perdedor. El viaje iniciático de una mujer desposeída de todo por la guerra, hasta de ella misma, que se dirige al norte, en busca del único hijo que le queda, preso, y de la misma muerte (no es “espóiler”).  “Personajes en una España casi goyesca, esperpéntica, y tenebrista” (Carlos Primo). Un relato de una belleza, una poética y una profundidad pasmosa. Vida y muerte entrelazadas, a cara de perro, burlonas.  «Ana no», metáfora.

 “¿Qué epidemia hemos padecido que no sea la guerra?”

Dejo aquí el enlace a un artículo sobre el autor que me ha parecido muy interesante.

https://elpais.com/icon/cultura/2025-04-21/mi-nombre-te-sonara-como-el-de-un-fantasma-agustin-gomez-arcos-el-genio-literario-que-triunfa-27-anos-despues-de-su-muerte.html#?prm=copy_link

Mirando y mirando la portada de «Ana no», caigo en el enorme parecido con la portada de «PIEDAD»… quizás sea el sino de muchas mujeres: no poder dejar de caminar.


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