HORIZONTE Y JÚBILO. Palabras para una amiga que se jubila.

Un reto y un honor, compartir espacios y afectos.

Se trata de decir cuatro palabras, de Fina o a Fina, primer dilema.

Y a mí, que soy mujer de letras, se me vienen con fuerza a la cabeza dos palabras: Horizonte y júbilo.

Para la primera, horizonte, traigo una historia que me contó una amiga hace ya algún tiempo, y que yo guardé como oro en paño para cuando hiciera falta. Las grandes historias, propias o ajenas, son un poco como el pan: alimentan, y hay que guardarlas para cuando tenemos hambre, de palabras, o de lo que sea.

Cuento esa historia a mi manera, que eso es lo que hacen las cuentistas, con el claro interés de traer el agua a mi molino. Si hubiera que ponerle un título, podría servirnos este mismo: “Los días festivos el horizonte se pintaba de mar”.

El olor a colonia y la cara recién afeitada del padre avisa a la niña de que llegó el domingo. Hoy él no va a la fábrica. Su presencia en la casa es el mejor regalo. Ese día será él quien la peine y le prepare el almuerzo. Los domingos, la leche sabe mejor.  Y después un… “Venga nena, nos vamos a ver el mar”.  Y el alma le salta de alegría a la pequeña mientras acurruca su mano chica en la del padre, áspera y firme. Y en ese hueco mullido cabe toda el cariño y la confianza del mundo, cabe el futuro.

Caminan, acompasando el movimiento de sus pies, hacia esa mar inmensa que ella todavía no conoce, hacia ese deseo que es el único que distrae las ausencias compartidas del hombre y la niña.

–¿Cuándo vendrá la mamá? —pregunta ella.

–Ya falta menos —responde él.

Y a fuerza de repetir el ritual festivo, padre e hija saben que tampoco ese día llegarán a la arena.

–Vamos a volver nena, o se nos hará de noche.

A lo lejos, una fina línea azul como costurón que une cielo y tierra marca el horizonte. Un horizonte que los dos reservaron para curar sus ausencias, para alcanzar en familia.  

Y después de ese, a modo de conjuro de afectos, llegaron otros horizontes, (algunos cuentan los cuarenta años) muchos compartidos con algunas de las que estamos aquí, también con otras cuentistas, artistas, cantantes, con gente, en general, de buen vivir y corazón lleno de pájaros; no faltó tampoco Virginia Wolf y su habitación propia.

Y uno de esos horizontes se llama Jubilación. Y aquí es donde llega la palabra Júbilo, como significado original de la experiencia que se inicia:“Viva alegría, regocijo, algazara, alborozo, entusiasmo, contento, gozo… Etc. (eso al menos dice la RAE)

Júbilo, alegría, ante un nuevo tiempo que se avecina venturoso y pleno, cargado de posibilidades y perspectivas. Día de estreno y de celebración.

Pregón festivo: Es tiempo de jubilación, de júbilo, de mantener viva y perseguir la fina línea que marca nuestros horizontes, de concluir con las letras y los acordes de Nina Simone: “Me tengo a mi misma, Tengo la libertad y tengo la vida”.

Añade la cuentista: y el júbilo y el horizonte.

Palabras escritas para la celebración de FINA GARCÍA RUIZ, como directora de la EPA. de Canals.

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