
“El niño pan”. Agustín Gómez Arcos. Cabaret Voltaire. 2023. 390 págs.
Sucede con los escritores/as como con los sabores: cuando los pruebas por primera vez, y te gustan, la segunda cata, cargada de expectativas, está casegurada. Vuelves a probar para afianzar el gusto en la memoria de las papilas y por el simple placer de disfrutar del sabor, en este caso garantizado.
Después de leer “Ana no” de Gómez Arcos, me llega “El niño pan”. Esta segunda cata viene como regalo de navidad. ¡Qué sabias son algunas amistades invisibles!
“Son los días que siguen a la victoria franquista en un pueblo de Andalucía. Para los vencidos, la paz es sinónimo de venganza, humillación y sumisión. Un niño participa de la desgracia de su familia. Roído por el hambre, mira el mundo a su altura, con la fragilidad de todos los niños. Pero el tiempo que le ha tocado vivir lo ha endurecido prematuramente. Ya es un adulto el que nos cuenta esta historia negra de los hombres”.
El pan como metáfora de vida (y muerte) vista desde la mirada y el hambre de un niño. Tierra y madre. La familia y el pueblo como escenario de grandezas (pocas e íntimas) y miserias, de una memoria infantil que se transciende para convertirse en símbolo de una época. Personajes que encierran mundos. Vencedores y vencidos.
Una escritura ágil, a modo de encaje de bolillos, hilo a hilo de ternura, intimidad, crítica, memoria, belleza, sentimiento. Dominio de la palabra. Difícil dejar la lectura descansar entre capítulo y capítulo.
Dice su traductora que sin el “El niño pan” no puede comprenderse el universo de Gomez-Arcos. Se avecinan nuevas catas.
“Todos pensaron que la fealdad del mundo, por persistente que sea, desaparece cuando el azar de los sueños hace que se ilumine la sonrisa de un niño dormido”.
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