Dt2026. 4/4feb. TOCAR LA CAMPANA

Salgo del área de Oncología del Hospital LLuis Alcanyís de Xàtiva, y caigo en la cuenta de que en la salida de la sala de tratamiento, hay colgada una campana. Si estaba antes yo no la había visto. Intuyo que está ahí para que la gente la haga sonar al final de su tratamiento, incluso mejor, al recibir la noticia de que el cáncer ha desaparecido, al menos del cuerpo, porque en el alma siempre deja su huella. Bien está tocar la campana, incluso lanzar campanas al vuelo, celebrar después del sufrimiento y del miedo.  

Hago una foto a la campana y salgo contenta con mi tratamiento puesto y dándole vueltas al hallazgo, y aunque suene extraño, ¡dando gracias!

En mí no se da ninguna de las dos circunstancias para tirar de esa cuerda, pero me sobran los motivos para tañer fuerte esa campana, “por mí y por mis compañeros”.

Hoy, es un año más el Día Mundial contra el Cáncer, así que por la parte que me toca, también es mi día.  Esa campana también es para mí.

Así que, la voy tocar, no una, cien veces, las que hagan falta.  Quiero que suene por todas las personas que como yo no se percataron de la presencia de la campana; por las que tiraron con rabia de esa cuerda. Quiero que suene por las personas que se han curado y por las que saben que no lo harán, también por las que se marcharon ya.

Y quiero tocar muy fuerte esa campana hoy y todos los días por la Sanidad Pública que nos sostiene, ese tesoro que aplaudimos de vez en cuando pero que no sabemos cuidar. Vaya un campanazo enorme por los y las profesionales sanitarias que son las que a costa de su esfuerzo personal dignifican la atención y mejoran nuestras vidas.

Suene la campana con gratitud para todos los que, lejos de cualquier postureo, ponen su granito de arena contra el cáncer y sus consecuencias.  

Suene siempre por los que nos quieren y los que queremos.

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