
La tarde está a punto de dejarse caer definitivamente cansada de tanta luz y tanta gente. Y aquí no acude nadie. Nadie con quien ella haya quedado.
La gente, ya cenada, recoge mesas y bártulos y se prepara para el baño ritual a la luz de la luna de la noche sanjoanina.
O se ha equivocado de playa o la han dejado plantada. O las dos cosas a la vez. ¿Por qué no?
La realidad es que se va a tener que comer ella sola la ensaladilla que ha preparado para seis personas, la coca, las gildas, las brevas, el vino… Ni tan mal. Las gaviotas acostumbradas a la rapiña echarán una mano.
Y a mojarse los pies, que trae buena suerte.
Dedidado a «las Afinás» (ellas saben quienes son). Xàvea- San Juan 2025

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